El otoño se caracteriza por el movimiento, la sequedad y el cambio (Vata). A medida que los días se vuelven más fríos e irregulares, el enraizamiento y la estabilidad se vuelven esenciales.
La práctica de yoga se centra en movimientos lentos, de enraizamiento y conscientes, retenciones más largas y conciencia de la respiración para cultivar una sensación de calma y presencia. El nutritivo masaje ayurvédico favorece el enraizamiento, la hidratación y la regulación del sistema nervioso, ayudando a contrarrestar la inquietud y la fatiga.
Este taller está diseñado para ayudarte en la transición hacia los meses más fríos sintiéndote enraizado, estable y profundamente apoyado.